Hoy retorna a la pantalla chica la serie ‘The Walking Dead’, que elevó el subgénero de ‘zombies’ a un nivel solo comparable con las películas de George Romero, gracias a su combinación de ‘western’, drama y terror ‘gore’.
The Walking Dead hizo posible lo que desde hace tiempo debió ocurrir: que el subgénero de terror audiovisual zombi fuera reverenciado por la crítica y los académicos, un sector, que a diferencia del público, no le daba la prestancia que merecía a estos seres menos que humanos.
Esta serie de televisión, cuyo estreno mundial de su sexta temporada es hoy domingo en América Latina (simultáneo con Estados Unidos), alcanza cuotas de calidad que pocas veces este segmento de la ficción ha conseguido y que muchos marginan a la Serie B.
Este programa, por fin, ha elevado a los zombis al mismo nivel de respetabilidad que otros íconos de la literatura y el cine de terror, que ya pertenecen al imaginario de la cultura pop, como los vampiros, los hombres lobos, la momia y los fantasmas.
Ya no son solo tipos tontos y torpes que andan por allí, sino que ahora sirven como un puente para presentar la tragedia de existir y lo hace sin sensacionalismos desagradables ni morbos gratuitos.

