[UNA ESPECIE EN PELIGRO]

Cartas desde Europa: Pandas

Cartas desde Europa: Pandas
Cartas desde Europa: Pandas

Los osos panda gigantes son uno de los animales que generan más simpatías, llegando a producir la veneración. Quizá sea porque son gordos y grandes, o porque la coloración de sus caras hace que parezcan estar siempre al borde del llanto. El objetivo de antropomorfizar a los animales que caen bien —clave del éxito de las películas de Walt Disney— tiene pues en el oso panda un candidato ideal para atrapar los sentimientos de los niños y los adultos. Con riesgos, como el de la reina Sofía de España cuando le pusieron sobre el regazo una cría que debía pesar más de cien kilos.

Los pandas no han llamado la atención solo a los candidatos a emocionarse con los dibujos animados. Stephen Jay Gould, uno de los biólogos más notables que hayan existido nunca, reunió sus primeros artículos de divulgación aparecidos en la revista Natural History en un libro al que dio por título El pulgar del oso panda. Era, como todos los de Gould, un texto sabio, entretenido y capaz de despertar mil dudas. Las relativas al oso tenían que ver con la sorpresa que se llevó Gould al ver el primer panda llegado a Estados Unidos, al National Zoo de Washington, y comprobar allí que el animal pelaba los bambúes que le servían de alimento utilizando el pulgar. Al mirarlo más de cerca, Gould se dio cuenta de que el pulgar del oso era el sexto dedo de su mano. Ningún vertebrado tiene más de cinco. ¿Cómo se explica la anomalía? Bueno, para tener la respuesta lo mejor es leer el libro.

Los panda gigantes han pasado por una historia de acoso y deterioro de su medio ambiente —solo comen esos tallos de bambú que llamaron la atención de Gould—, hasta obligar a la International Union for Conservation of Nature (IUCN) a declararlos especie amenazada. Gracias a los cuidados que recibieron de las autoridades chinas tras la advertencia, el número de ejemplares fue creciendo hasta que la IUCN pasó la consideración de la especie Ailuropoda melanoleuca a vulnerable, retirando la de amenazada. Pero la revista Nature ha publicado un reportaje de April Reese, periodista científica y directora asociada de Discovery, en el que se apunta a otra amenaza para los osos panda: la construcción de carreteras está transformando su hábitat en islotes cada vez más pequeños y aislados.

La fragmentación del hábitat es un serio peligro para muchas especies, entre las que se encuentran los monos aulladores de México —doy ese ejemplo porque pude comprobar el problema en persona en una visita a la universidad de Veracruz.

Como soluciones posibles se dan las ya conocidas —encaminadas todas ellas a respetar la selva— como es la de la designación de áreas protegidas que se conecten mediante corredores y no sean cruzadas por carretera alguna utilizando túneles, de ser necesario. Ojalá que el encanto de esos panda gigantes sea suficiente para proteger su territorio. Todo sea por el recuerdo respetuoso, y no de Disney, sino de Stephen Jay Gould.


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