Si un conductor compra en estos momentos un coche nuevo en Argentina, cuando salga a la carretera estará tan protegido, como a bordo de uno vendido en la Unión Europea (UE) hace tres lustros. Si lo adquiere en México, de media, se pondrá al volante de un vehículo con unas prestaciones de seguridad similares a los que circulaban en la UE en el año 2000.
“Aunque, realmente, estos son supuestos conservadores. Es posible que los automóviles en estos mercados emergentes estén hasta 20 años más retrasados”, apuntan los autores de un reciente estudio sobre seguridad vial en Latinoamérica, que concluye que, de aplicarse en los coches de la región unos estándares de seguridad similares a los del viejo continente, se podrían prevenir hasta 40 mil muertes en accidentes de tráfico en Chile, Argentina, México y Brasil durante los próximos 15 años.
El nuevo informe publicado el miércoles, encargado por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y Global NCAP (un programa internacional para combatir la siniestralidad), incide en un problema que saltó hace tiempo a la agenda de las autoridades supranacionales: la elevada accidentabilidad en las carreteras de América Latina.
La región suma más de 130 mil fallecidos anuales en siniestros de tráfico, y su tasa de mortalidad cuadriplica a la europea. Además, el sector ha denunciado cómo los fabricantes venden en la zona los mismos modelos de automóviles que en Europa y Estados Unidos, pero con peores prestaciones de seguridad.
Con el objetivo de revertir la situación, la Organización de Naciones Unidas ya impulsó el pasado año un plan de presión a los gobiernos de la región para que endurecieran su legislación. Y, aunque el estudio del BID admite que algunos países latinoamericanos han aprobado algunas normas para incrementar las exigencias de seguridad en los vehículos, aún existe una “brecha significativa” entre esta zona del mundo y los Estados más industrializados.
De hecho, destacan los autores del informe, la puesta en marcha de unas “mínimas” medidas similares a las de la UE evitarían 400 mil heridos en Chile, Argentina, México y Brasil entre 2013 y 2016 –además de los 40 mil fallecidos mencionados anteriormente– y se ahorraría hasta 143 mil millones de dólares en ese período.
“Este estudio muestra la gran cantidad de vidas que se pueden salvar si se implementan medidas de seguridad [como el uso de cinturón y anclajes homologados en todos los asientos]. El BID exhorta a todos los Ejecutivos a adoptarlas sin demora alguna”, recalca Dalve Soria Alves, coordinador de Seguridad del BID. “Sabemos que los fabricantes de automóviles pueden, pero no cooperan. Por ello, los gobiernos tienen que actuar ahora para salvar las vidas de sus ciudadanos, que merecen los mismos niveles de protección que los europeos o estadounidenses”, remacha María Fernanda Rodríguez, presidenta de Latin NCAP.
Las predicciones de los autores del informe se basan en las estimaciones de muertes prevenidas en Gran Bretaña gracias a los avances en seguridad en un período de 15 años. Un factor que han combinado con los cálculos sobre crecimiento del parque de vehículos en esta región y las tendencias de las tasas de víctimas en los mercados emergentes. De esta forma, la disección de los datos por países concluye que en Argentina podrían evitarse hasta mil 400 muertos hasta 2030, 750 en Chile, 3 mil 500 en México, y 34 mil en Brasil, donde se estima que fallecieron más de 10 mil personas en accidentes de tráfico solo en 2010.
