En septiembre de 1938, el primer ministro británico Neville Chamberlain junto con Edouard Daladier y Benito Mussolini firman con Adolfo Hitler lo que se ha llamado el Pacto de Múnich, con el objetivo de asegurar la paz europea, y que se concedía a Alemania una porción de territorio de Checoslovaquia.
Luego del pacto, Winston Churchill le diría a Chamberlain: “Se te ofreció poder elegir entre la deshonra y la guerra, elegiste la deshonra y también tendrás la guerra”. Alemania rompió el acuerdo con la invasión de Praga y de otros territorios de Checoslovaquia e invade Polonia, un año después. Con la invasión a Polonia es el mismo Chamberlain el que le declaró la guerra a Alemania.
Estalla la II Guerra Mundial. El pacto de Múnich simboliza lo que se ha llamado “apaciguamiento”. En septiembre de 1993, el primer ministro israelí Isaac Rabin; el ministro de Relaciones Exteriores Shimon Peres; y el líder de la Organización para la Liberación de Palestina Yasser Arafat, firmaron un acuerdo para la paz conocido como los Acuerdos de Oslo.
En 1994 recibieron el Premio Nobel de la Paz, “para honrar un acto político que requiere gran valentía de ambos lados, y que ha abierto oportunidades para un nuevo desarrollo hacia la fraternidad en el Medio Oriente”.
Un año después, Rabin fue asesinado y, hasta hoy, aún la paz no ha llegado a esa región.
En septiembre de 2016, 78 años después del Pacto de Múnich y tras 23 años de los Acuerdos de Oslo, se firmaba en Colombia el Acuerdo de Paz entre el Gobierno colombiano y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC).
Esta vez, el acuerdo fue sometido a un plebiscito por el gobierno de Juan Manuel Santos, y los colombianos lo rechazaron.
Dice el protagonista de las FARC, alias Timochenko, que esa agrupación y el gobierno de Santos siguen comprometidos en el mismo objetivo de resolver un conflicto de 52 años.
“Las FARC mantienen su voluntad de paz y reiteran su disposición de usar solamente la palabra, como arma de construcción hacia el futuro, ante Colombia y el mundo; los frentes guerrilleros en todo el país permanecerán en cese al fuego bilateral y definitivo, como una necesaria medida de alivio a las víctimas del conflicto, y en respeto a lo acordado con el Gobierno nacional”.
El presidente Santos ha convocado a Álvaro Uribe y Andrés Pastrana, los principales opositores al acuerdo, para intentar recomponer el proceso.
El presidente Santos ha sido galardonado con el Premio Nobel de la Paz 2016, por “sus esfuerzos para poner fin a la guerra civil de más de 50 años”.
¿Y Timochenko? Dice el presidente Santos: “recibo este reconocimiento con gran humildad y como un mandato para seguir, sin descanso, por la paz de los colombianos. A esta causa dedicaré todos mis esfuerzos por el resto de mis días”.
¿Se repetirá la historia de fracasos de los pactos septembrinos?
