Líbano celebraba ayer su Día de la Independencia con un desfile militar con la asistencia del presidente y el primer ministro, de vuelta en Beirut casi tres semanas después de anunciar su renuncia de forma inesperada desde Arabia Saudí.
La renuncia de Saad Hariri provocó una crisis en Líbano y puso en marcha esfuerzos internacionales para impedir el colapso del delicado orden político del país, basado en un equilibrio entre religiones.
Hariri anunció su dimisión el 4 de noviembre en un discurso televisado desde Arabia Saudí, afirmando que lo hacía como protesta por la intromisión en los asuntos árabes por parte de Irán y su aliado libanés, Hezbolá.
Hezbolá forma parte del gobierno de coalición en Líbano que formó Hariri hace un año. El presidente, Michel Aoun, dijo que no aceptaría la renuncia hasta hablar con Hariri en persona. Aoun y muchos libaneses sospechan que Hariri fue obligado a dimitir por sus aliados saudíes. Aoun acusó a Riad de retener al mandatario contra su voluntad.
Los libaneses confían en que ahora que Hariri está en casa, aclare las misteriosas circunstancias en torno a su dimisión. Se han colocado carteles en Beirut y otras ciudades dándole la bienvenida.
La crisis devolvió a Líbano al frente de la creciente disputa entre Arabia Saudí e Irán, que hasta hace poco parecían tener un acuerdo tácito para dejar a Líbano al margen de su pugna por la influencia regional.
El anuncio de la renuncia de Hariri se vio seguido por una dura retórica saudí contra Hezbolá, al que el reino acusa de entrometerse en asuntos regionales en nombre de Irán.
La milicia libanesa combate en el bando del presidente de Siria, Bashar Assad, en la guerra civil iniciada hace seis años, donde muchos de los enemigos de Assad son rebeldes con apoyo saudí. El reino afirma que Hezbolá también está asesorando a los rebeldes hutíes que libran una guerra contra el gobierno de Yemen, aliado de Arabia Saudí.
Hezbolá niega estar dando apoyo militar a los hutíes. Hezbolá, por su parte, dijo que Arabia Saudí está sembrando inestabilidad en Líbano y acusó al reino de aliarse con Israel para iniciar una guerra en su país. En su única entrevista en profundidad desde que anunció su renuncia, Hariri dijo a la su cadena de medios Future TV que podría retirar su renuncia si se alcanza un acuerdo con sus rivales para distanciar a Líbano de los conflictos regionales.
Estaba previsto que Hariri coincidiera con Aoun y con el presidente del Parlamento en el desfile militar. Se esperaba que los tres celebrasen una reunión privada a continuación, antes de que Hariri se reuniera con sus seguidores en su residencia en el centro de la ciudad.
