La sucesión de testimonios sobre el comportamiento sexista y quizá delictivo de Donald Trump ha ido en paralelo, en la última semana, con un goteo de sondeos que reflejan una ventaja cada vez más sólida de Clinton. La demócrata aventaja con 5.5% al republicano, según la media que elabora la publicación Real Clear Politics. Los sondeos publicados el domingo por The Washington Post y The Wall Street Journal confirman la tendencia.
Si Trump no amplía sus apoyos más allá de la base de republicanos fieles, lo tendrá difícil para ganar. Es posible, como ha escrito Nate Silver, el especialista en estadística que dirige la publicación FiveThirtyEight, que “las mujeres estén derrotando a Donald Trump”.
Los sondeos dibujan dos países distintos en función de si se observa el voto masculino o el femenino. Clinton saca una ventaja media de 15 puntos sobre Trump entre las mujeres, casi el doble de la que el presidente Barack Obama le sacó a su rival republicano, Mitt Romney, en las elecciones presidenciales de 2012. Entre los hombres, Trump obtiene cinco puntos más que Clinton. Romney le sacó siete a Obama.
“Sin fanfarria, casi en silencio, América se ha convertido en ‘feminocéntrica’, y esto ha alcanzado su máxima expresión en la primera década del siglo XXI. Una mayoría no silenciosa de mujeres –desde jubiladas a miembros del baby boom, a las generaciones X y Y– afrontan el desafío singular de remodelar la nación a su imagen, y al hacerlo están sacudiendo la cultura en su núcleo”, escribieron hace una década las estrategas electorales Celinda Lake y Kellyanne Conway en el libro What women really want (Qué quieren de verdad las mujeres). Conway es hoy la mano derecha de Trump y, día a día, la realidad que describía en el libro es su principal problema.
Hombres y mujeres votan distinto en las presidenciales desde 1980, pero la ventaja de Clinton sobre Trump en el voto femenino supera los precedentes y puede acabar siendo la clave del resultado en noviembre. Si solo votasen las mujeres, la demócrata lograría 458 de los 538 votos electorales en juego, y el republicano 80 (cada estado tiene asignado un número determinado de votos electorales: quien obtiene 270 o más es presidente).
Según el sondeo de The Washington Post, Clinton aventaja a Trump entre el segmento clave de las mujeres blancas con título universitario, grupo que optó abrumadoramente por Romney hace cuatro años. Que, entre las mujeres blancas sin título universitario, Trump siga siendo el favorito, muestra que la división no es solo de género, sino también de clase social y nivel educativo.
La difusión de una grabación de hace 11 años con comentarios lascivos de Trump y la avalancha de mujeres que ha revelado episodios pasados de acoso sexual por parte de Trump agrava su problema con el voto femenino. El machismo –y no las declaraciones contra los inmigrantes hispanos ni los planes para discriminar a los musulmanes– puede acabar siendo el muro en el que se estrellen sus ambiciones.
Los musulmanes representan el 1% de la población de Estados Unidos. Los hispanos, el 17%. Las mujeres representan el 53% de los votantes y, ya en pasadas elecciones presidenciales, algunos comentarios desafortunados –mucho más suaves que los de Trump ahora– costaron un precio a los candidatos que los pronunciaban.
