Retornar a sus países de origen a los migrantes sin derecho al asilo se ha convertido en la prioridad de los gobiernos europeos. Los ministros del Interior de la Unión Europea (UE) han discutido cómo acelerar las expulsiones y el ministro alemán, Thomas de Maiziere, llegó a plantear la creación de un centro en el norte de África para alojar a los demandantes de asilo, mientras se procesan sus solicitudes en Europa. La idea tiene difícil encaje legal.
La diplomacia europea invierte ahora buena parte de sus esfuerzos en negociar acuerdos con países de origen y tránsito de migrantes, con dos objetivos claros. El primero: evitar que vengan los migrantes, para lo que se ofrecen incentivos económicos como señuelo. El segundo: retornar a aquellos que ya hayan recalado en la UE y que no tengan derecho a asilo (porque no sean víctimas directas de guerra o persecución). Los ministros del Interior mantuvieron una larga –y cruda– discusión sobre esa estrategia y acordaron, a propuesta de Grecia, buscar ejemplos exitosos en territorio comunitario para imitarlos, según explican fuentes diplomáticas.
La UE tiene ya muy avanzados los trabajos con cinco países africanos (Nigeria, Níger, Malí, Etiopía y Senegal) para frenar las salidas. “Soy más optimista ahora sobre esta estrategia. La mayoría de países están dispuestos a cooperar”, insistió el comisario europeo de Migración, Dimitris Avramopoulos.
Los retornos de quienes no logran el estatus de refugiado resultan complejos. Tan solo el 40% de los migrantes con una orden de expulsión en la mano sale del territorio comunitario. Para lograrlo es necesario que el país de donde partió el extranjero lo acepte de vuelta.
Por eso, Bruselas potencia acuerdos como el suscrito a principios de mes con Afganistán, que compromete a las autoridades de este país a readmitir a todos los retornados sin derecho a asilo. Y por eso los ministros aprobaron este jueves la utilización de un documento europeo homogéneo que abra camino de vuelta a estos expulsados.
Más allá de las expulsiones, algunos ministros volvieron a mencionar el ejemplo de España –con el plan África elaborado en 2006 para paliar la crisis de pateras y cayucos que llegaban diariamente a Canarias– como modelo. Las inversiones y los acuerdos de control de fronteras que el Gobierno español firmó entonces con países como Mauritania y Senegal contuvieron las llegadas. Pero la presión política es hoy mayor y la dureza de algunas propuestas de los países miembros revela urgencias electorales. El ministro alemán planteó a los periodistas –aunque luego no fue tratado en la reunión– la necesidad de fijar un centro para mantener alejados de Europa a quienes deseen pedir asilo.
