“Podemos confirmar que al menos 3 mil 800 personas han desaparecido o muerto en el Mediterráneo este año”, declaró William Spindler, portavoz de Acnur (la agencia de la ONU para los refugiados) desde Ginebra. Con este número, 2016 se convierte en el año más mortífero de los últimos 10, cuando la ONU comenzó a registrar las llegadas y los fallecimientos en esta ruta.
El dato es más estremecedor si se tiene en cuenta que las llegadas a Europa a través del mar fueron considerablemente mayores el año pasado que este año. En 2015 llegaron a las costas comunitarias más de un millón de personas, y fallecieron 3 mil 771, poco menos que este año. La diferencia está, pues, en las llegadas este año: 327 mil 846, según Acnur. En definitiva, en estos 10 meses de 2016 han llegado muchos menos migrantes, pero han muerto más en el trayecto.
En estos 3 mil 800 fallecimientos de 2016, Acnur ha incluido las muertes sucedidas en la ruta del mar Egeo –donde desde que el pacto migratorio entre la UE y Turquía entró en vigor la pasada primavera los flujos han ido disminuyendo–, las muertes en la parte central que une Libia con Italia –donde se desarrolla el grueso de la tragedia– y España, donde este año han llegado por mar 4 mil 971 personas, de las que 62 perdieron la vida, según la Organización Internacional para las Migraciones (OIM).
Las condiciones meteorológicas empeoran conforme se acerca el invierno y la situación política y de seguridad en Libia –desde donde parten las barcas de goma o de madera con cientos de migrantes a bordo– no tiene visos de mejorar. Estos factores, sumados a que las mafias trabajan de una forma muy organizada –casi “a nivel industrial”, según explica por teléfono Spindler– hace que el número de arribados (153 mil 632 a Italia, 169 mil 243 en Grecia y 4 mil 971 en España en lo que va de 2016) y fallecidos, no deje de aumentar. Y a las cifras se remite; en 2012 la ONU registró 500 muertes en alta mar, 600 en 2013, 3 mil 500 en 2014, 3 mil 771 en 2015 y 3 mil 800 –nueva marca– en los primeros 10 meses de 2016. “Es seguro que esta cifra aumentará, y lo hará en las próximas semanas”, anuncia Spindler.
Además, las embarcaciones en las que los traficantes hacinan a los miles de migrantes que huyen de sus países (Nigeria, Eritrea, Gambia, Somalia...) cada vez son de peor calidad. “La marina italiana quema las barcas de goma y madera en la que viajaban los migrantes para que no sean reutilizadas, lo que significa que las embarcaciones nuevas escasean”.
Por tanto, según explica este portavoz, los traficantes han empezado a utilizar “cualquier cosa que tienen a mano”, para lanzar al mar a estas personas desesperadas por alcanzar las costas europeas. Precisamente este martes, uno de los barcos que Médicos sin Fronteras tiene fletado, el Bourbon Argos, halló 25 cadáveres de hombres y mujeres –la organización no confirma si había menores– flotando en las aguas del Mediterráneo.