[RELIGIÓN]

El cardenal de los nuevos tiempos

El papa Francisco es conocido en la curia romana por ser, entre otras cosas, un gran cazador de talento. Se ve en el grupo que elevó a cardenal el pasado noviembre en la Basílica de San Pedro. Entre los elegidos se encontraba Joseph Tobin, entonces arzobispo de Indianápolis. La elección generó sorpresa entre sus más cercanos colaboradores. Pero siete meses después, la decisión cobra todo el sentido.

Tobin está ahora al frente de la archidiócesis de Newark, en Nueva Jersey. Su estilo pastoral encaja perfectamente con del humilde papa de origen argentino. Su elección fue un mensaje rotundo a la jerarquía más conservadora de la Iglesia católica en Estados Unidos de los nuevos valores que iban a primar. También hacia Donald Trump y su oposición frontal a acoger refugiados que escapan del conflicto en Siria.

El nativo de Detroit, de 65 años, estuvo cuatro años al frente del sur de Indiana, el mismo estado del que era gobernador el vicepresidente Michael Pence, al que plantó cara por su política hacia los refugiados. Cuando el presidente firmó el decreto prohibiendo la entrada a ciudadanos de varios países musulmanes, el ya cardenal no dudó en ponerse junto a un grupo de refugiados en protesta.

El prelado es el mayor de 13 hermanos. De niño se sintió responsable de ayudar a su madre en lo que podía, como planchar las camisas de los uniformes del colegio de sus ocho hermanas. La familia del primer cardenal que lidera Newark son ahora 1.2 millones de católicos, una de las más importantes y diversas. Su misión es la de curar a una archidiócesis que estuvo envuelta en escándalo de los abusos sexuales a menores.

Las palabras de condena contra la amenaza de retirar fondos a las ciudades santuario retumbaron con fuerza en la Trump Tower. “Es lo opuesto de lo que significa ser americano”, denunció, “las detenciones masivas y las deportaciones al por mayor no benefician a nadie, es una política inhumana que destruye familias y comunidades”. Puso así en cuestión la “racionalidad” de los actos del presidente.

Jorge Mario Bergoglio lo tuvo en el punto de mira desde que se conocieron en el Vaticano en 2005. Se sentaban juntos en las reuniones. Le ayudó para establecer la relación hablar un español fluido. Domina tres idiomas más. Durante una pausa para un café, Joseph Tobin le comentó que estaba contento con la elección de Benedicto XVI, pero le confesó que el candidato preferido de su madre era él.

Francisco fue uno de los contendientes en aquel cónclave. “¿Qué sabe tu madre de mí?”, le respondió Bergoglio. “Que cocinas tu propia comida y conduces un coche modesto. Y francamente, está harta con tener príncipes en la Iglesia”, comentó Tobin. Francisco nunca se olvidó de esa conversación ni del “buen gusto” de su madre, como le escribió después cuando Benedicto propuso un cargo en el Vaticano.


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