Samsung rompe los patrones de cómo un producto debe ser o trabajar, tal como lo hizo con la pantalla curva de sus televisores. Actualmente pone a disposición de sus clientes la tecnología RGB, que permite la reproducción de los tres colores primarios en el 100% de los 8.3 millones de pixeles. Esto garantiza la mayor fidelidad de colores, mayor brillo y contraste.