Varios drones domésticos, platillos volantes blancos de ojos luminosos, son los camareros del primer “Dron Café” del mundo abierto este fin de semana en la Universidad Tecnológica de Eindhoven, anunció Tessie Hartjes, responsable del proyecto.
En el local, los camareros pasan volando entre las mesas. El robot “Blue Jay”, primer dron doméstico de interior autónomo, se acerca y toma el pedido de los clientes, que señalan su elección en la carta de cocteles.
“Sus ojos se van rellenando poco a poco, como una barra de descarga. Una vez que se han iluminado completamente, quiere decir que el pedido está listo. Y otro dron lleva la botella a la mesa, sujeta por medio de una pinza”, explica Hartjes.
Este café efímero de aspecto futurista abre con ocasión del “Dream & Dare Festival”, celebrado por el 60 aniversario de la universidad, y propone cuatro cocteles, con y sin alcohol, todos verdes o azules, como los ojos de media luna de Blue Jay.
Dotado con una pinza similar a una mano humana, este robot es capaz de volar en interiores, gracias a unos captores, pequeñas hélices y una batería, contrariamente a los drones exteriores, que funcionan con GPS.

