El año 2019 está a la vuelta de la esquina y con él llegan nuevas ilusiones y deseos para recomenzar el año con toda la motivación necesaria.
Por estos días se suele hacer una lista de propósitos con aquellas metas que siempre hemos querido hacer pero no pudimos llegar a cumplir, ya sea por falta de motivación, tiempo o por muchas otras excusas. Varias de esas aspiraciones son, por ejemplo, perder peso o emprender un nuevo proyecto.
Para la coach de vida Paola Schmitt, se debe pensar en las emociones que se van a experimentar al cumplir las promesas fijadas para este año que comienza y tener eso como norte para fijarnos metas.
“Hay que crear metas definidas que nos dibujen un panorama de lo que realmente queremos lograr”, explicó, al tiempo que sugirió una planificación para meterle el empuje.
La lista de las resoluciones
Las metas deben ser realistas y estar a nuestro alcance. “Lo que no está en tu agenda, no existe ”, remarca.
Schmitt recomienda que el plan para lograr esa meta tiene que enamorarnos y tomar en cuenta los recursos que necesitamos, así como los que tenemos que crear en el momento.
Dentro de este proceso tendrá que haber una etapa en la que habrá que sopesar las posibilidades y elaborar una lista de las consecuencias que resultarán de no llegar a cumplir esa meta y trazar los resultados positivos de alcanzar un sueño.
Esto incluirá las repercusiones interpersonales y financieras que implicarían tal escenario.

Para no desmotivarse, la especialista recomienda hacer paradas para celebrar cada momento en el que alcanzamos el escalón en la ruta de la meta.
El Año Nuevo
A lo largo de los siglos, las sociedades han concebido el Año Nuevo como un período en el que se prometen y se anhelan deseos de prosperidad traducidas en diferentes ambiciones, como la armonía familiar y la prosperidad para nuestro país, apunta el sociólogo Marco Gandásegui. “Son cosas que queremos, pero que si no se cumplen no quiere decir que estamos mal. Hay que ser perseverantes y cumplirlas el año que viene”, destaca el experto.
El Año Nuevo se entiende como una construcción social en el que niños y grandes participan de la elaboración desde hace muchos años.
Esta celebración, adaptada y cambiante a través de los años, destaca el sociólogo, también es considerada una oportunidad para reforzar aquellos valores asociados a la felicidad, como la amistad o la solidaridad con nuestros familiares y las amigos.

