La actual epidemia de fiebre amarilla en la región central de África “es seria y muy preocupante”, pero no justifica ser declarada una emergencia mundial, señaló la Organización Mundial de la Salud (OMS) la semana pasada.
El pasado jueves, la agencia de Naciones Unidas encargada de la salud convocó a un comité de expertos para considerar si la epidemia de fiebre amarilla, una enfermedad hemorrágica aguda, califica como una emergencia de salud internacional. Eso es definido por la OMS como un acontecimiento “extraordinario” con potencial de cruzar fronteras y que requiere acción inmediata.
La OMS declaró previamente emergencia mundial las crisis por epidemia de ébola en 2014 y la reciente por el virus de zika. Después de deliberar durante varias horas, el presidente del comité, Oyewale Tomori, anunció que aunque la fiebre amarilla no reúne las condiciones para ser una emergencia de salud internacional, requiere “redobladas medidas de control”, incluyendo mejor vigilancia y políticas de vacunación.
El brote actual de fiebre amarilla, identificado primero en Angola en diciembre del año pasado, ha enfermado a más de 2 mil personas y ocasionado la muerte a cerca de 300. La enfermedad transmitida por mosquitos también ha sido exportada a Congo, Kenia y China.
No existe tratamiento conocido para la fiebre amarilla, pero sí una vacuna, aunque las existencias de esta en el mundo son limitadas. La fiebre amarilla es común en regiones tropicales de África y Latinoamérica, pero hasta este año no había aparecido en Asia.
Las personas con fiebre amarilla a menudo presentan fiebre, dolor muscular y náusea. Aproximadamente 15% de los pacientes sufren una fase más tóxica en un día y presentan ictericia, dolor abdominal y problemas renales. Alrededor de la mitad de esos pacientes muere en un período de dos semanas.
Algunos expertos calificaron como un error la decisión de la OMS de no declarar una emergencia mundial. “¿Por qué tenemos que esperar hasta que la crisis esté justo sobre nosotros antes de actuar?”, cuestionó Michael Osterholm, experto en enfermedades infecciosas en la Universidad de Minnesota.

