El cambio climático es una realidad cuyo impacto también afectará los recursos hídricos del planeta.
Algunas previsiones globales indican que en América Latina y el Caribe, por ejemplo, la vulnerabilidad a la huella del calentamiento global se relacionará directamente con la cantidad y calidad del agua disponible.
Con esta premisa se inició el pasado lunes el taller regional “Adaptación al cambio climático en el sector del agua: ¿Cómo responde la investigación a las necesidades de los tomadores de decisión?”, que se realizó en la Ciudad del Saber por iniciativa del Centro Internacional de Investigaciones para el Desarrollo de Canadá (IDRC) y el Centro del Agua del Trópico Húmedo para América Latina y el Caribe (Cathalac).
“El objetivo de esta reunión es aportar evidencia científica que colabore con los tomadores de decisiones en el desarrollo de planes y programas de adaptación”, explicó a este diario el especialista del programa de agricultura y medio ambiente de IDRC, Walter Ubal.
Naciones Unidas prevé que con el incremento térmico del planeta, los cambios en los patrones de las precipitaciones y las temperaturas extremas afectarán la disponibilidad y condición de los recursos hídricos. Estos efectos, que inciden en el sustento diario de millones de personas, colocan al líquido vital como un elemento integral en las estrategias de adaptación.
El taller, encabezado por IDRC y Cathalac, buscó concretizar sobre hallazgos preliminares de proyectos de investigación en cuanto al manejo del agua que se realizan en cuencas hídricas de Argentina, Bolivia, Chile, Guatemala, Costa Rica, Panamá y las islas del Caribe.
“Con ello se buscará generar opciones de adaptación a mediano plazo que permitan la integración con comunidades locales, municipios, la empresa privada y grupos civiles involucrados en el tema”, añadió Ubal.
Como posibles propuestas, el experto apuntó por alternativas el almacenamiento de agua y especializaciones de cultivo como acciones estratégicas a seguir.
También advirtió sobre la intensidad de los fenómenos naturales en Centroamérica y el Caribe, que cada vez son más notables.
Con él coincidió el director general de Catahalac, Matías Carrera, quien advirtió sobre la erosión evidente en las costas centroamericanas, principalmente de países como Nicaragua y Costa Rica.
Por estas razones se requieren datos científicos que apoyen la toma de decisiones relevantes para reducir el riesgo de adversidad y pérdidas económicas, enfatizó Ubal, quien además remarcó que para alcanzar estos objetivos es necesario contar con indicadores y modelos de probabilidades que generen datos confiables.
“Adaptación al cambio climático en el sector del agua” culminó sus sesiones ayer miércoles.


