Además de estar amenazados por el cambio climático, los osos polares, grandes carnívoros del Ártico, son víctimas de los contaminantes químicos utilizados en la agricultura y la industria, según un estudio.
Estos contaminantes representan un riesgo para su salud 100 veces superior a lo considerado como aceptable para los osos adultos, y mil veces superior para los pequeños. “Se trata del primer estudio que cuantifica el riesgo que representa para el ecosistema ártico los Contaminantes Orgánicos Persistentes (COP)”, subraya su principal autora, Sara Villa, toxicóloga de la Universidad de Bicocca en Milán.
Los investigadores compilaron 40 años de trabajos sobre la exposición de los osos, pero también de las focas y el bacalao, sobre todo en la región que abarca desde el archipiélago ártico de Svalbard hasta Alaska.
“Las concentraciones de COP son más elevadas entre los osos polares”, 100 veces más que en el caso de las focas, subraya el estudio, publicado en la revista Environmental Toxicology and Chemistry.
Utilizados en la agricultura y la industria, los COP, unos contaminantes que perturban el sistema endocrino, persisten durante décadas en la naturaleza y se concentran remontando la cadena alimenticia.

