RIP ideología. ¿Qué importa de qué partido político eres? El asunto es sin ideología, sin principios, sin compromiso. Ni siquiera con los votantes. Ellos ni exigen, ni saben exigir sus derechos con quien los representa. Estamos listos para el tigre. La responsabilidad primera es de los electores. No se ponen sofisticados a la hora de la verdad. Y el sistema cada vez pone más en el escaparate carroña.
Sin ideología, sin principios, sin compromiso y sin electores exigentes, se posesiona por sí el poder por el poder en nuestras organizaciones oficiales. Se renuncia a la controversia y a la oposición, salvo excepciones. Ana Matilde y Zulay, verbigracia. Las bancadas partidarias renuncian a sus formalidades, resultan partidas reverenciando el poder, dígase el poder del presupuesto oficial. Los diputados de los partidos mayoritarios, CD y PRD, se travisten de oficialistas, y rebasan cualquier norma constitucional, legal y estatutaria.
Son signos de los tiempos. Esos diputados pisan tierra firme presupuestaria y, dentro de un año y en 2019, revolotearán cual bandada hacia el poste gigante sobre el que sea guindado el premio de San Juan. Diputados sin ideología, partidos sin ideología, presidencialismo harto y presupuesto misericordioso y de generosidad. El discurso oficial le apoda, sin recato: “Nueva mayoría”. Uno imagina una nueva especie, justamente nueva, sin embargo es un transfuguismo redivivo.
¿Qué pasará en 2019 con esos partidos? Esa es otra historia. Sin ideología, crece el cacicazgo para el que el partido es un método de trabajo para llegar a una posición cimera. Son partidos de la nueva era, sin respeto alguno a quienes los dirigen. Pregúntele a Martinelli, líder del CD, y Benicio, del PRD. En este marasmo partidario, es una incógnita el telón de fondo del recambio presidencial, en un momento en que Varela y su gobierno caen por la mitad en su tasa de popularidad. Cuando accedieron al poder, tuvieron un espaldarazo alto, se entiende por la novedad y el apabullamiento a la oferta Martinelli; sin embargo, ese aval se erosiona cada hora por muchos factores, que superan al modo lentitud característico.
Si existe una certeza en este ambiente, esa certeza es que el partido Panameñista (PaPa), en sí, del que no se oye hablar, pero que sí sigue en el poder político, atraerá esa energía negativa. Hoy figura revitalizado, sin fisuras aparentes –la historia de su antiguo presidente Fonseca no roe la mole-, con el control legislativo. Después le relato un cuento sobre la suerte del PaPa en la futura campaña.
Nuestro discurso político es atravesado. Usted escucha que la separación de poderes y otras yerbas, mas sabemos –y las evidencias son un libro abierto- que el Legislativo obedece al Ejecutivo, sin que lo hayan descubierto Varela presidente y Varela hermano, y el Ejecutivo –junto al Legislativo- olfatea el Judicial. Viva la fiesta institucional. Que no se entere Justo Arosemena.
Blades promete que tocará sus maracas sin aliento partidario, o por lo menos, no en la línea de frente, mientras Toro disputa el querer del PRD, y se afirma que Martín anda en iguales andanzas.
CD irá con candidato propio, y no se extrañen que doña Marta entre en el pareo. Ganas no le faltan a ella ni a su fugitivo esposo.
La justicia retrocede. Ni el pájaro carpintero alcanza al antiguo presidente acusado de tanta fechoría y mucho diputado travestido no será llevado a explicar en qué gastó su parte de los más de 400 millones de dólares que en aquella era le fue brindada. Unos ostentaron hasta 15 millones. Qué agosto.
