El artista disidente chino Ai Weiwei sacude la elegante ciudad de Florencia con su arte irreverente a favor de los refugiados con motivo de la gran retrospectiva que se inaugura hoy viernes en el Palacio Strozzi.
“He visitado decenas de campos de refugiados en Grecia, Turquía, Siria, Israel, en la franja de Gaza, y en todos he hablado con muchas personas”, contó Ai Weiwei, de 59 años, emblema mundial de la lucha por los derechos humanos y la libertad de expresión.
“Aquellos que están luchando por su libertad son los héroes de nuestro tiempo y mi trabajo quiere comunicarles el profundo respeto que siento por ellos”, confesó el artista.
Titulada Libero, la muestra presenta buena parte de su obra, pinturas, esculturas e instalaciones, entre ellas la célebre enorme instalación formada por 950 biclicletas.
La más impactante y controvertida propuesta está a la entrada: cubrió las ventanas de la fachada de esa joya de la arquitectura del Renacimiento con 22 lanchas neumáticas de color anaranjado.
Con la instalación, el artista quiere llamar la atención sobre el drama de los migrantes que arriesgan la vida atravesando el Mediterráneo para entrar en Europa, un gesto artístico que es también una denuncia política.
“Elegí Florencia para la restrospectiva porque Italia es el país que mejor acoge a los refugiados, nunca los rechaza, como lo hacen otros países”, sostiene el artista y activista.

