Cada época tiene su propia manifestación artística. Por eso no es de extrañar que se vayan encontrando nuevas formas de expresarse.
Este año, los representantes nacionales en la X Bienal Centroamericana de Arte buscan explorar estos nuevos formatos durante la actividad cultural.
“Las ventajas de las disciplinas contemporáneas es que son el lenguaje apropiado para la presente generación”, comenta el artista panameño Jhafis Quintero. “El arte es comunicación y el trabajo del artista es buscar el lenguaje adecuado para comunicarse con el público”.
Y es que formatos como el videoarte, las intervenciones, instalaciones o los experimentos sonoros, entre otros, les dan nuevas dimensiones a los trabajos artísticos y muchas veces convierten al público en parte de la presentación.
“El arte es un espacio de reflexión y de libertad. Y cuando se expone, es para que la gente lo viva. Es excelente que el público dialogue, discuta y que se involucre. De eso se trata el arte, de mover a la gente”, señala la artista y ecóloga Ela Spalding, a quien no le parece que un medio en sí sea más efectivo que otro. “ Creo que los beneficios de un medio u otro dependen de lo que se quiera decir con una obra de arte”.
Artistas como Donna Conlon, Jonathan Harker, María Raquel Cochez, Rachelle Mozman, Jhafis Quintero, Ela Spalding o Antonio José Guzmán, entre otros, están reconociendo estos nuevos formatos y adaptándolos al contexto panameño.
Experimento Sonoro
Spalding mira la Bienal como una oportunidad de conectar con lo está pasando regionalmente. “Tendemos a saltarnos toda la región e identificarnos más con Estados Unidos, sin caer en la cuenta de toda la riqueza cultural que podemos explorar justo al lado”.
Para su participación Spalding presenta una intervención sonora titulada Songs for Limón, Songs for Colón, la cual consiste en una rocola que estará ubicada en la ciudad de Limón y tocará música calipso.
“La pieza propone crear un puente sonoro de solidaridad entre estas ciudades caribeñas utilizando este ritmo como medio. Es revelador que las canciones de los años 50 y 60 del siglo pasado cuentan historias que aún son relevantes. En Panamá, este género musical está en peligro de extinción, mientras que en Limón particularmente ha habido un resurgimiento en los últimos años”, explica.
Para los que deseen formar parte de este proyecto y dedicar canciones de calipso a Colón o a Limón, pueden enviar los enlaces, archivos mp3 o títulos de la canción más el nombre del autor a songsforcities@gmail.com.
Instalación
Por su parte, el artista Antonio José Guzmán presenta la instalación “El cielo de mi memoria”, en la que utiliza su ADN para crear una partitura musical, que será interpretada por músicos costarricenses.
“Cuando utilizo mi ADN indígena en este proyecto, lo uso como lenguaje de unidad biológica de todos los seres humanos. La música y la instalación son himnos en contra de la xenofobia. Todos venimos de la misma matriz, de eso se trata mi trabajo”, comenta Guzmán, quien había presentado la primera parte de este proyecto en la pasada Bienal de La Habana, y cree que el público ha retomado el arte en la última década; una muestra de ello es la popularidad que tienen las ferias y muestras de arte urbano.
Videoarte
“Spiders” es la propuesta de Jhafis Quintero, que hace referencia a la película Un Chant d’Amour (1950) del escritor Jean Genet, y busca mostrar la lucha dentro de las prisiones, pero también fuera de ellas: “entre una arquitectura que limita de muchas formas, y la creatividad, un arma o herramienta, dependiendo del contexto que buscan superar estos limites”.










