Los esfuerzos para diseñar un plan para controlar la población de bisontes en el Parque Nacional del Gran Cañón dio un paso atrás en el tiempo —de unos mil años— a fin de determinar el origen de esos enormes animales.
El Servicio de Parques Nacionales de Estados Unidos anunció en un nuevo informe que los bisontes son autóctonos de la zona y que tal vez llegaron esporádicamente en manadas pequeñas y dispersas en los últimos 11 mil años.
El hallazgo significa que las autoridades pueden sacrificar a las bestias que han causado daños al paisaje, pero no deben eliminarlas totalmente del parque.
El estudio difundido el jueves reconoce que la manada actual desciende de los bisontes traídos al norte de Arizona a principios de la década de los 1900 por un ganadero que quería cruzarlos con ganado bovino.
Sin embargo, ese es solo un vistazo a la historia de esos animales en la región, según el documento.
Históricamente, los bisontes nunca fueron parte dominante en el paisaje.
Sin embargo, aparecieron en la región, que era el límite de su zona de distribución histórica, dijo Glenn Plumb, jefe interino de gestión de recursos y ciencia en el Gran Cañón y uno de los nueve biólogos de vida silvestre autores del informe.
“Todas las evidencias muestran que el norte de Arizona no era un agujero negro para los bisontes”, agregó. “Los bisontes fueron parte intrínseca de la región, el hábitat era adecuado para ellos”.

