La actriz brasileña Sonia Braga criticó en Miami la destitución de la expresidenta Dilma Rousseff y pidió a los brasileños defender la democracia de un país que “no se parece” al que ella solía conocer.
“Hay un golpe en Brasil; no es un golpe militar”, dijo la actriz en una conversación con el público luego de la proyección el viernes de noche de Aquarius, una cinta que se ha convertido en emblema de la resistencia al nuevo gobierno de Michel Temer.
“Es muy difícil para la gente fuera de Brasil saber exactamente lo que está pasando y la dimensión del peligro por el que estamos pasando”, prosiguió la actriz, que vive actualmente en Nueva York.
“Es incluso difícil decir que el alcalde de Río de Janeiro que ganó el domingo pasado es de extrema derecha”, comentó, refiriéndose a la victoria del pastor evangélico Marcelo Crivella, del Partido Republicano de Brasil. “Ese no se parece más al país que conocí, donde viví y que amé tanto”.
“Ahora estamos en una posición, todos los brasileños, en que sabemos que hay que hacer algo para no perder algo que fue muy difícil de conseguir: la democracia. La democracia en Brasil -lograda en los años 1980- es todavía muy joven”.
Muy afablemente, Braga respondió las preguntas del público al presentar en el Tower Theater de la Pequeña Habana en Miami (Florida, sureste de EU) la cinta de Kleber Mendonça Filho, que estuvo nominada a la Palma de Oro de Cannes.

