La súbita cancelación de una de las series de comedia más populares de la televisión estadounidense ha dejado una ola de incertidumbre. El tuit racista de Roseanne Barr y la eliminación casi inmediata de su relanzado programa dejaron a cientos de personas sin trabajo, algunas preguntándose si les pagarán y pocas opciones legales.
“Muchos son solo estadounidenses de clase media ganándose la vida y ahora están desempleados, en momentos en que estamos redoblando la producción para la temporada de otoño”, dijo Rebecca Sun, de The Hollywood Reporter. “Es devastador para todos los que trabajaron en esa serie que ahora son parte del daño colateral como resultado de las creencias racistas de su estrella”.
Los detalles contractuales de los involucrados con el programa, incluida Barr, no estaban claros de inmediato, y podrían evolucionar en los próximos meses.
Expertos dicen que las figuras de alto perfil en la industria televisiva suelen tener cláusulas en sus contratos que les proporcionan indemnizaciones significativas por programas que no son producidos. Los empleados de menor escala están gafados en un momento desafortunado.
