El filme The Square, del sueco Ruben Ostlund, ganó ayer domingo contra todo pronóstico la Palma de Oro del Festival de Cannes, anunció el presidente del jurado, el español Pedro Almodóvar.
Por primera vez en competición, el director sueco realiza en esta cinta una crítica satírica de la burguesía occidental y del mundo del arte contemporáneo.
Hace tres años, se alzó con el premio del jurado de la sección paralela “Una cierta mirada” por Fuerza mayor.
En The Square, el conservador de un museo de arte contemporáneo prepara una exposición con grandes propósitos, centrada en ensalzar los valores universales, a través de un cuadrado trazado en el suelo.
El Gran Premio del certamen fue para la cinta francesa 120 pulsaciones por minuto, de Robin Campillo, una de las favoritas de la crítica. En ella, Campillo rescata una historia que vivió en su propia piel, cuando entró a formar parte de la asociación Act Up, cuyo activismo fue clave para obligar al gobierno de su país a abrir los ojos y afrontar la epidemia del sida.
Otra cinta que encabezaba los pronósticos, el drama familiar ruso Loveless, de Andrei Zvyagintsev, se llevó el Premio del Jurado.
APLAUSOS PARA COPPOLA
El galardón a la mejor dirección fue para la estadounidense Sofía Coppola por La seducción.
Cualquiera podría caer en la tentación de decir que Sofía Coppola debe su éxito a su padre, pero su triunfo ayer en el Festival de Cannes consolida su posición como una importante directora por mérito propio.
La cineasta, de 45 años, ganó por su más reciente producción, La seducción, un drama de la guerra civil estadounidense que había levantado gran expectativa incluso antes de comenzar.
La cinta es una adaptación de la novela de Thomas Cullinan A Painted Devil, que en 1971 fue ya llevada a la gran pantalla, entonces protagonizada por Clint Eastwood.
La seducción (The Beguiled) cuenta la historia de un soldado de la Unión herido, interpretado por Colin Farrell, que llega a un internado de niñas en la Virgina de 1864 en plena Guerra Civil de Secesión.
Él intenta seducir a varias mujeres solitarias, encarnadas por Nicole Kidman, Kirsten Dunst y Elle Fanning, pero al final terminan enfrentándolo.
Es la quinta producción de Coppola, cuyo primer filme independiente, Las vírgenes suicidas, se estrenó precisamente en Cannes, en 1999.
Coppola había asistido también al festival en 2006 para presentar el extravagante filme María Antonieta, también nominado a la Palma de Oro, y Adoro la fama en 2013, que abrió la sección “Una cierta mirada” de la prestigiosa cita francesa del cine.
La hija de Francis Ford Coppola, uno de los más aclamados cineastas vivos, debutó en la gran pantalla en El Padrino I y II, primero siendo una bebé y luego de dos años de edad. Pero fue su papel como Mary, la hija del jefe de la mafia Michael Corleone (Al Pacino) en El Padrino III, el que provocó un aluvión de burlas que la alejaron de la actuación.
Desde entonces, con alguno que otro papel menor, enfocó su atención en dirigir, ganando aplausos con Las vírgenes suicidas, que cuenta la historia trágica de cinco chicas adolescentes a través de los ojos de los chicos del barrio.
Ganó luego un Óscar por su segunda película Lost in Traslation (Perdidos en Tokio en América Latina), un drama-comedia que escribió y dirigió, con Bill Murray interpretando a una estrella de cine venida a menos, dedicado a los spots publicitarios, y Scarlett Johansson en el papel de una esposa que recibe cero atención de su marido, un ejecutivo expatriado.
Ese Óscar convirtió a los Coppola en la segunda familia en obtener galardones a través de tres generaciones, con su padre, su abuelo (Carmine Coppola) y su primo (Nicolás Cage).
actuaciones
En el plano interpretativo, el premio masculino de Cannes fue para el estadounidense Joaquín Phoenix, que da vida a un sicario en You Were Never Really Here.
Y el femenino recayó en la alemana Diane Kruger por In the Fade, encarnando a una madre desesperada tras la muerte de su marido y su hijo en un atentado.

