Como si la hubieran sacado del cuento de Hansel y Gretel, una casa gigante de pan de jengibre construida con centenares de kilogramos de azúcar y especias ha atraído huéspedes a un hotel del sur de Arizona.
Igual que en el cuento, los visitantes pueden ingresar gratuitamente y sentarse al lado de una chimenea encendida, pero sin que los aceche ninguna bruja malvada. Lo que sí hay es un camarero y un menú de tres platos.
Un equipo de pasteleros del Ritz-Carlton de Dove Mountain, de Marana, decidió construir la vivienda de pan de jengibre para que fuera más que una exhibición esta temporada.
La “casa” de 5.8 metros de alto funciona desde el mes pasado como comedor (con seis puestos) privado. No se paga para entrar en ella, pero por 150 dólares se puede reservar.
