Los sabores de Panamá se impregnan en su chocolate “fino y amargo”, y se derriten en el paladar.
Desde las delicias frutales del trópico como la piña, el coco, la maracuyá, pasando por las especias de la gastronomía local como el ají chombo o el culantro, y hasta su ron tradicional, se insertan cuidadosamente en la pasta parda que luego de un proceso meticuloso a mano llevado a cabo en templados laboratorios, se convierten en barras y bombones con características de la cocina panameña
La fiebre por la fundición del cacao lleva menos de cinco años, desde que emprendedores se dieron a la tarea de hacer la conversión del cacao que es cosechado en Bocas del Toro en chocolate.
La transformación creativa del cacao es desarrollada por cuatro marcas locales: Oro Moreno, I Love Panamá Chocolate, Rachel Pol Chocolatier, y una versión vegana, Chocolate with love. Cada una con una especialidad y carácter propio.
Una barra de chocolate está compuesta de un porcentaje mayor de cacao y el resto es azúcar. La base de chocolate va desde 70% de cacao y va disminuyendo según la receta para cada combinación.
En Oro Moreno hay más de 15 sabores que varían según la temporada. Aunque confeccionan las tradicionales barras, son sus bombones los de mayor atractivo.
Sus superficies coloridas y formas originales por lo general delatan su contenido. Los hay de leche, café, maracuyá, coco, piña, limón, jengibre y hierbabuena.
Las más admiradas por ser menos comunes son la de culantro, ají chombo, pepita de marañón, plátano maduro y queso del país.
El chocolate de culantro es el más gustado; hay gente que dice que es como “tomarse un concentrado de sancocho”, advierte Yoshiris Peña, la abanderada de la marca, que cuenta con un local en Casco Antiguo desde donde se puede repasar primero con la vista las delicias del cacao, y después escoger y catarlas de una en una.
VEA: El apetecible chocolate con sello panameño

