Acompañado por una integrante de la familia de la TV que ayudó a cementar su imagen de buen hombre como el Padre de América, Bill Cosby llegó ayer lunes al primer día de su juicio por abuso sexual, donde se está jugando su legado y su libertad.
Cosby, de 79 años, está acusado de drogar y abusar de una empleada del programa de baloncesto de la Universidad de Temple en su mansión en un suburbio de Filadelfia en 2004.
El comediante podría pasar 10 años en prisión, de ser hallado culpable.
Su esposa estuvo ausente cuando el astro de la TV, usando un bastón de madera, pasó cojeando frente a docenas de cámaras antes de entrar al juzgado.
Conversó con la actriz Keshia Knight Pulliam, quien interpretó a su hija Rudy en The Cosby Show, mientras caminaban juntos.
Cosby sonrió, pero no dijo nada cuando alguien le preguntó cómo se sentía.
El juez Steven T. O’Neill pasó una hora instruyendo a los miembros del jurado, a quienes les recordó que no sigan las noticias en sus celulares. El jurado está compuesto por siete hombres y cinco mujeres.
