Una mesa rectangular y muchos codos pegados al tablero, acompañados de gestos serios y concentrados, preguntas en español y respuestas en portugués, y un obcecado objetivo: hallar una manera de parar el dengue.
MosqTrapp es uno de los 12 proyectos que están siendo desarrollados por 120 iberoamericanos en el Laboratorio de Innovación Ciudadana, que comenzó el 15 de noviembre en Río de Janeiro y finaliza el próximo domingo. El proceso es largo y ordenado. Lo primero es analizar el sistema de trampas ya existente, basado en un vaso con una mezcla de agua y un líquido atractivo para el mosquito Aedes aegypti, que año a año causa miles de muertos en América Latina.
Tras explicar el funcionamiento de esta trampa a los siete colaboradores del proyecto, venidos de Brasil, Colombia y Perú, el siguiente paso fue pensar cómo mejorar este sistema que usan las autoridades sanitarias en Brasil.
“El problema es que se necesita un técnico profesional y que la contabilidad de los huevos que caen en la trampa puede tardar mucho porque pueden ser miles, con lo que al final el proceso se encarece mucho”, cuenta a Efe Odair Scatolini, promotor del proyecto.
Scatolini, que se tomó un año sabático en su trabajo como biólogo del Ministerio de Medio Ambiente de Brasil para participar en proyectos de innovación ciudadana, considera “necesario” desarrollar este trabajo que tendrá una aplicación para teléfonos móviles como resultado final.
Debido al alto coste y la demora del proceso actual, sus componentes pretenden ofrecer varios productos para que cualquier persona pueda, con un teléfono móvil, contribuir a la investigación y a la monitorización de las zonas de riesgo. Así crearán una guía de construcción de trampas, con materiales baratos y fácil de ser localizados en cualquier región del continente, para que los vecinos de las comunidades puedan fotografiarlas y subir estas instantáneas a un servidor web. Este portal virtual con ayuda de la foto ordenará datos que permita saber cuáles son las áreas de mayor peligro.

