Crecer por innovación e ‘inspiración’

Todos los países que son hoy en día desarrollados, lo han logrado porque invirtieron en ciencia, tecnología, innovación, antes de resolver sus necesidades básicas.

Crecer por innovación e ‘inspiración’
José Miguel Benavente es el jefe de la División de Competitividad e Innovación del Banco Interamericano de Desarrollo.

Para que un país logre una estrategia de desarrollo sostenible en el tiempo, debe invertir y apostar en la ciencia, la tecnología y la innovación.

Así lo piensa el economista chileno José Miguel Benavente, jefe de la División de Competitividad e Innovación del Banco Interamericano de Desarrollo, quien ofreció una conferencia sobre la materia en el XVI Congreso Nacional de Ciencia y Tecnología que culmina hoy sábado.

En ese sentido, apuntó que para lograr ese desarrollo es necesario tener una sociedad que crea en el potencial de los temas científicos y tecnológicos, es decir, en una economía basada en el conocimiento.

Pero, ¿en qué consiste ese crecimiento económico?

Para explicarlo, Benavente dijo que ese crecimiento se puede separar en dos ámbitos: uno que denomina jocosamente como “Crecer por transpiración”, que va de la mano con variables como ahorro, inversión y empleo; y el otro es “Crecimiento por inspiración”, que está vinculado con el esfuerzo que tiene una sociedad para incorporar y desarrollar conocimiento, el cual conlleva a generar innovación.

“Crecer por inspiración” está relacionado con el esfuerzo de un país en financiar nuevas ideas, capital humano avanzado e infraestructura científico-tecnológica.

En el caso de Panamá, Benavente afirmó que el talón de Aquiles que tiene el crecimiento del istmo radica en la parte del “Crecimiento por inspiración”, es decir, que hace falta que se innove más.

La apuesta por la ciencia no es un ‘hobbie’ de países ricos, sino que es parte de la explicación del por qué esos países son ricos, dijo el economista José Miguel Benavente.



El istmo, así como gran parte de los países de la región, está registrando un bajo gasto en Investigación y Desarrollo (I+D).

“Tenemos una característica de bajo gasto en I+D, y principalmente una participación casi desistente del mundo privado en el financiamiento y realización de actividades científicas y tecnológicas”, agrega.

DILEMAS ENTORNO A I+D

Benavente recalcó en su ponencia que ciertas personas asocian la ciencia, la tecnología y la innovación como “hobbies de ricos”, ya que algunos, desde el punto de vista de manejo de presupuestos, deciden destinar recursos a los temas científicos “una vez se hayan resuelto todas las necesidades básicas” de una nación, lo cual es una tendencia incorrecta.

En este punto, explica, que “lo que muestra la evidencia es que es exactamente al revés: todos los países que son hoy en día desarrollados lo son porque invirtieron en conocimiento, ciencia, tecnología e innovación antes”.

Es por ello que, reitera, la apuesta por la ciencia no es un asunto de países ricos, sino “parte de la explicación del por qué esos países son ricos”.

Otro punto que Benavente destacó es que para que algo sea nuevo e innovador, tiene que cumplir dos aspectos: debe ser técnicamente viable, se debe poder hacer, y segundo, debe ser útil, debe generarle valor a quien lo usa y no a quien lo hace.

Así mismo, añadió que debido a que la innovación es un proceso con “alta incertidumbre” y que su base está en el conocimiento, “no hay incentivos suficientes para que privados inviertan en actividades generadoras de conocimiento”.

Por ello, se justifica una “participación activa del Estado” en las actividades de generación de conocimiento, tanto científico como tecnológico, explica Benavente.

Según el economista, invertir en innovación sí es rentable. Excepto en el caso de aquellas empresas de muy baja productividad, para el resto de las empresas invertir en innovación, especialmente en innovaciones de productos, es algo altamente rentable en términos de productividad, comenta.

El especialista hizo hincapié en su intervención en que existe una sólida evidencia que arroja que la innovación es fuente de crecimiento y ganancias, y que conlleva a la competitividad.

“En un mundo de alta competitividad y complejidad, la innovación y la ciencia orientada por misión son fundamentales para generar ventajas competitivas”.

Aunque la región latinoamericana está atrasada en este ámbito, Benavente plantea que se debe recuperar terreno en cuanto a la apuesta por I+D, lo cual es posible porque otras naciones lo han logrado.


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