Una película sobre la vida, la amistad y la libertad que mueve “fibras internas dolorosas” y un rodaje “placentero y lleno de energía” es lo que se esconde, según Ricardo Darín, en el drama hispano-argentino Truman, que ha cautivado a la crítica del Festival de Cine de San Sebastián.
La cinta, que participa a concurso en la sección oficial, fue despedida con aplausos tras su proyección a la prensa, y ya se perfila como una de las favoritas al galardón que se falla el sábado.
Presentada en las muestras de Londres y Toronto, Truman describe la visita de Tomás (Javier Cámara) a su amigo Julián (Ricardo Darín), el cual se encuentra cercano a la muerte en su casa de Madrid por un cáncer.
Los días que comparten provocan una catarata de recuerdos y emociones tristes y vitalistas al mismo tiempo, y entre las que asoman reflexiones sobre la amistad y la libertad.
El español Cesc Gay, que ya había trabajado con ambos actores en dos de las historias de Una pistola en cada mano, dirige una cinta que cuenta con guion del propio realizador catalán.
