En Nicaragua, el nombre de Rubén Darío está en todas partes. ¿Por qué? El escritor Sergio Ramírez tiene la respuesta: “el país nació a su vida de independencia bajo el signo de un poeta, que resume a la nación, y simboliza su identidad. Es como nacer de la palabra”.
“Darío es el símbolo de que la poesía existe, y la gente común se siente identifica con la poesía al identificarse con su figura”, señala.
Este poeta le enseñó al Sergio Ramírez creador que “la imaginación tiene un sustento en el conocimiento. Que no hay inspiración gratuita, sino inspiración trabajada, la que cuesta”.
POLÍTICA
La principal autoridad electoral destituyó recientemente a diputados de oposición del Congreso de Nicaragua. “Eso ya no es dariano, sino chabacano, asunto de rudos mastines, como diría él mismo”, indica.
Ramírez plantea que el pluralismo político en su país “pasó a mejor vida”.
Resalta que hoy existe alguien con la fuerza de una Violeta Barrios de Chamorro para enfrentarse al hoy presidente Daniel Ortega: “Francisca Ramírez, una campesina que lucha porque Nicaragua recupere la soberanía entregada a Wang Jing con el tratado del Gran Canal, y es la única capaz de congregar a miles. Mientras ella esté allí, no hay vacío”.
La lógica se fue de paseo en Nicaragua cuando el mandatario calificó de “observadores sinvergüenzas” a los representantes de la Unión Europea, la OEA y el Centro Carter que deseaban vigilar las elecciones del 6 de noviembre en las que Ortega aspira relegirse. “El propio candidato les prohibió la entrada. Los votos ya están contados”, adelanta.

