Los pacientes con cáncer que se han quedado sin opciones son el grupo más grande que podría beneficiarse de la nueva ley conocida como “derecho a probar”, destinada a facilitar el acceso a medicamentos experimentales, gracias a los más de mil medicamentos oncológicos en desarrollo en Estados Unidos.
Pero no espere que se abran las compuertas. Ese es el consenso que surgió de más de dos docenas de entrevistas en la reciente reunión de la Sociedad Americana de Oncología Clínica en Chicago, la mayor conferencia de cáncer en el mundo.
Bloomberg habló con ejecutivos de gigantes farmacéuticas desde Merck & Co., a Johnson & Johnson, pequeñas empresas de biotecnología que desarrollan los que podrían convertirse en los mejores tratamientos nuevos y médicos a la vanguardia de la investigación oncológica.
Merck, que tiene la exitosa droga contra el cáncer Keytruda y una cartera de productos experimentales, expresó el punto de vista de la industria: que un sistema existente para proporcionar acceso a pacientes desesperados a drogas experimentales funciona bastante bien. La farmacéutica fue uno de los grandes ganadores en la reunión de Chicago, al presentar datos que muestran que Keytruda prolongó la vida de pacientes con cáncer de pulmón avanzado más tiempo que la quimioterapia.
“La mejor forma de acceso es un medicamento aprobado”, dijo Roy Baynes, vice presidente senior de desarrollo clínico global de Merck Research Laboratories. Pero antes de que un tratamiento esté en el mercado, “hay maneras, particularmente si hay una necesidad médica no atendida y no hay nada en el espacio, ya hay mecanismos que se pueden activar”.
Un componente clave de la ley del “derecho a probar” es permitir que los pacientes terminales que se quedaron sin opciones, a través de sus médicos, pidan directamente a las farmacéuticas acceso a los medicamentos en desarrollo, eliminando a la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA, por sus siglas en inglés) del proceso. El objetivo era eliminar un obstáculo, aunque la FDA dijo que aprobó más del 99 % de las solicitudes bajo su programa de acceso expandido.
“No estoy seguro de que realmente cambie las cosas para los pacientes”, dijo Joanne Lager, directora de desarrollo oncológico de la farmacéutica francesa Sanofi. “No he oído hablar de ningún caso en que un paciente quiera un medicamento, la compañía quiera darlo y la FDA haya dicho que no”.
En la conferencia de Chicago, algunos médicos expresaron preocupación de que grupos o clínicas inescrupulosas que podrían experimentar sin la supervisión de la FDA se aprovechen de los pacientes.

