Ocho meses después de suscitar esperanzas de que quizá habían encontrado una nueva partícula fascinante que no puede ser explicada por medio de la principal teoría de la física, científicos desilusionados dijeron “olvídenlo”.
Se trató solo de un eructo estadístico, no una revelación. “Básicamente no vemos nada”, dijo Tiziano Camporesi, científico y vocero de la Organización Europea para la Investigación Nuclear (CERN).
Lecturas previas no confirmadas de una partícula realizadas por científicos en el CERN produjeron alboroto en el mundo de la física. Científicos ahí habían descubierto el Bosón de Higgs o “Partícula de Dios” en 2012, y dos nuevas lecturas del Gran Colisionador de Hadrones hicieron que pareciera que quizá habían encontrado una nueva partícula revolucionaria.
Luego, científicos revisaron más datos de choque de átomos a alta velocidad mientras los elaboradores de teorías trataban de descifrar qué significaba todo. Pero la nueva información hizo descartar la existencia de cualquier otra partícula al nivel de energía que habían estado buscando.
