El imperio Disney inaugura esta semana en Shanghái su primer parque de atracciones de China continental, y apuesta porque la emergente clase media derroche en entretenimiento, a pesar de la recesión de la segunda economía mundial.
El complejo, con un coste de $5 mil millones, posee el castillo de Disney más grande. Disney busca seducir con un paseo en el barco de Piratas del Caribe, un espectáculo alrededor de la película Frozen y una atracción de Star Wars plagada de personajes de la saga de ciencia ficción.
El proyecto se inició en 1999, pero se suspendió durante un tiempo para que Hong Kong, una región administrativa de China, pudiese abrir el suyo en 2005.
El jefe de Disney, Bob Iger, relanzó el proyecto en abril de 2011.
