La piel es el órgano más grande del ser humano. Es imprescindible cuidarlo ya que cubre y protege todo el interior del cuerpo.
Al ser un órgano externo es el blanco de muchos factores.
La Academia Americana de Dermatología (AAD) considera que entre esos elementos los más peligrosos son el sol, el cigarrillo y el alcohol.
Un gran número de personas se expone diariamente a estos factores y no toma las precauciones requeridas.
El sol es bueno para la salud, pero con cautela, pues no se trata de pararse frente a él por muchas horas y sin la protección adecuada, señala la AAD.
¿Y el cigarrillo? Además de producir enfermedades pulmonares, disminuye la elasticidad innata de la piel, ya que ocasiona la rotura del colágeno (proteína que forma fibras), y por ende, su producción baja, explica la dermatóloga Aneth Valderrama.
El envejecimiento acelerado de la piel también llega por el consumo desmedido de alcohol, añade el dermatólogo Javier Ruiz Ávila, de la Clínica de diagnóstico de enfermedades de la piel en México (Dermédica).
El alcohol interfiere con los procesos antioxidantes naturales de la piel y de esta manera se produce un envejecimiento más rápido.
“Todo en exceso es malo, pues si consume moderadamente no habrá problemas”, reitera Valderrama.
Agrega que todo lo que uno consuma se refleja en la piel.
Hay enfermedades que se pueden diagnosticar “de adentro hacia afuera”, como es el cáncer gástrico y el de colon presentan ciertas manifestación en la piel, lo que se convierte en una alerta para descubrir este tipo de enfermedades.
El principal impacto de todos estos factores externos es contribuir a que un individuo aparente una edad mayor de la que tiene, reiteran los consultados.
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