A Europa le conviene el proyecto de la independencia americana para establecer un nuevo equilibrio político y comercial. “Europa, que no se halla agitada por las violentas pasiones de la venganza, ambición y codicia, como España”, expresa Bolívar en la denominada Carta de Jamaica, escrita hace 200 años.
En la comunicación, dirigida a un amigo inglés vecino de Kinsgton, se dirige a Europa de manera especial a Gran Bretaña, potencia en firme en aquella época. Te lo digo Henry para que entiendas Gran Bretaña.
Es un ensayo de alto calado, si bien tiene forma de correspondencia. Responde a una misiva del comerciante Henry Cullen. El nombre formal y oficial del documento es Contestación de un americano meridional a un caballero de esta isla. En inglés, el título es A friend.
Bolívar se autoexilia en Kinsgton, capital de la colonia británica de Jamaica durante varios meses de 1815, entre mayo y diciembre. Tiempo de reflexión. Allí dicta al secretario Pedro Briceño Méndez el documento fundamental de su legado: la Carta de Jamaica, que concluye el 6 de septiembre.
En el ensayo político-ideológico, en primer lugar, retrata los antecedentes y estado de la lucha independentista desde 1810, y traza sus ideas sobre el porvenir del continente. Sustenta, además, las razones de los patriotas por la independencia y clama a Europa para que coopere con la obra de liberación. Argumenta, en segundo lugar, sobre el destino de México, Centroamérica, la Nueva Granada, Venezuela, Buenos Aires, Perú y Chile, y, clama, en tercer lugar, por la unión de las naciones.
Aprovecha la ocasión para expresar su sueño de gloria y libertad para ese espacio cultural y espiritual, que es América Latina, si bien en aquella época se conocía más por Hispanoamérica. Admite que no es posible crear una sola república ni una monarquía. Confía en que gobiernos paternales sean aquellos que curen llagas y heridas del despotismo y la guerra. México sería la metrópoli, y el Istmo de Panamá el punto céntrico.
“Nuestra división no es extraña, porque tal es el distintivo de las guerras civiles formadas generalmente entre dos partidos: conservadores y reformadores”, atribuye Bolívar a los rigores de la desunión.
De la carta hubo originales manuscritos en inglés y en español. Hasta 2014 se conoció el original en español. Lo encontró el investigador ecuatoriano Amílcar Varela, en el Archivo Histórico del Banco Central de Ecuador. Es un manuscrito del puño y letra de Pedro Briceño Méndez, quien fuera secretario del Libertador en 1815.
Bolívar contribuyó de manera decisiva a la independencia de los territorios que hoy ocupan Bolivia, Colombia, Ecuador, Panamá, Perú y Venezuela.
Arrebató al dominio español un imperio cinco veces más vasto que Europa, dirigió por 20 años guerras para mantenerlo libre y unido, y lo gobernó con pulso firme hasta una quincena antes de su deceso, en Santa Marta, el 17 de diciembre de 1830.
A su regreso de Jamaica, es, al tiempo, jefe de Estado de Venezuela, jefe de Estado de Colombia y jefe de Estado de Perú. Participa en las batallas de Bombona, de Pichincha. Y el 12 de enero de 1824, en Lima, decreta pena capital contra quienes roben más de diez pesos en adelante.
“Los empleos públicos pertenecen al Estado; no son patrimonio de particulares. Ninguno que no tenga probidad, aptitudes y merecimientos es digno de ellos”, sostenía.
