Un test de diagnóstico del VIH para los países en vías de desarrollo, un proceso que limita la contaminación de los motores diésel, y un nuevo tratamiento de los síntomas del Parkinson, obtuvieron el premio Inventor Europeo en Lisboa.
“No es un premio más de innovación, queremos mostrar el impacto que tienen las patentes a nivel económico y social”, dijo Benoît Battistelli, presidente de la Oficina Europea de Patentes (EPO), que premia desde 2006 las innovaciones tecnológicas.
La directora de Investigación de la Universidad de Cambridge, Helen Lee, ganó el “premio popular” por un aparato de diagnóstico del VIH para los países en vías de desarrollo.
La máquina, que ya fue utilizada en 40 mil personas en Malaui y en Uganda, facilita resultados instantáneos y fiables con tan solo algunas gotas de sangre.
El equipo del científico danés Tue Johannessen ganó en la categoría de “pequeñas y medianas empresas” con un proceso que neutraliza hasta el 99% de las emisiones de óxido de nitrógeno, contaminación emitida por los motores diésel.
El neurocirujano francés Alim-Louis Benabid fue premiado en la sección de “investigación” por su tratamiento de síntomas del Parkinson por simulación eléctrica, ya aplicado a 150 mil personas en el mundo.

