¿Qué podría dar más miedo que una estatua de Lucille Ball tan odiada que fue apodada “Aterradora Lucy”? Ser la escultora contratada para reemplazarla.
“Fue completamente intimidante”, dijo Carolyn Palmer, cuya nueva Lucy se develará mañana, sábado, en el Parque Memorial de Lucille Ball, en la ciudad natal de la actriz de Celoro, Nueva York.
“No se puede complacer a todo el mundo”, expresó Palmer desde su estudio en Nueva Jersey, donde le estaba dando los últimos toques a la escultura de bronce que comenzó hace nueve meses. “De verdad que espero complacer a la ciudad de Celoron, a la familia de Lucy y a todos sus admiradores”.
Es difícil imaginar que pueda irle peor que a Dave Poulin, cuya versión de Lucy de 2009 fue tan criticada por no parecerse en nada a la famosa comediante que los fans lanzaron una campaña en Facebook.
Poulin dijo que terminó recibiendo cientos de emails de personas furiosas e incluso amenazas de muerte por la escultura que donó, una representación de Ball en un emblemático episodio de la serie I Love Lucy en el que la actriz hace una audición para un anuncio comercial de “Vitameatavegamin”.
Los críticos la acribillaron por sus ojos perturbadoramente abiertos y un rostro que incluso parecía de zombi. Luego que la oferta de Poulin por rehacer la estatua de manera gratuita fue declinada, un comité de selección de la ciudad revisó el trabajo de docenas de escultores antes de elegir a Palmer. Donantes privados están cubriendo el costo estimado de 250 mil dólares.

