El primer llamado de Tarzán al resto de los animales de la selva no se registró en la oscuridad de una sala de cine, sino en las páginas de la revista estadounidense All Story Magazine, que en 1912 publicó un relato sobre este personaje de Edgar Rice Burroughs (1875-1950).
Su pinta de buen salvaje, en un homenaje a la filosofía de Tácito y a las novelas del estadounidense Jack London (1876-1916) y el británico Rudyard Kipling (1865-1936); así como su impresionante físico, su atractivo agreste y su capacidad de hablar con otras especies “inferiores”, fue suficiente para que pasara a ser un best seller a la velocidad de la luz, por lo que Burroughs lo ubicó como protagonista de 26 de sus novelas.
Aunque el arraigo de Tarzán pasó luego al cómic y a la radio, su hogar definitivo lo encontró en el negocio de las imágenes en movimiento, donde pronto se convirtió en una estrella tan permanente como otras figuras de la ficción como James Bond, Drácula, Sherlock Holmes y el monstruo creado por el científico Víctor Frankenstein.
Su facilidad para caer bien a damas y caballeros lo lleva a ser el héroe indiscutible en más de 170 programas de televisión (incluyendo miniseries) en 72 países, de acuerdo con datos de la página especializada imdb.com.
Mientras que en 91 ocasiones Tarzán ha emocionado a los espectadores de la pantalla grande, agrega imdb.com.
Aunque ha sido el protagonista de proyectos audiovisuales en Alemania, Francia, Japón, Dinamarca, Turquía, Reino Unido y México, ha sido más frecuente su presencia en películas de Italia, India y España.
Claro, nadie vence a Hollywood a la hora de expresar su devoción por el chico que siempre viste escaso de ropa y que fue criado por lobos.
La llamada meca del cine ha financiado 48 largometrajes sobre este chico que perdió a sus padres, una pareja de aristócratas ingleses, en el África profunda en el siglo XIX.
Ahora pasa, de nuevo, de la jungla al séptimo arte en la producción La leyenda de Tarzán, dirigida por David Yates (firmó cuatro películas sobre Harry Potter). El rol del que le encanta avanzar de liana en liana recae en el sueco Alexander Skarsgård (el vivaz vampiro Eric Northman de la serie de HBO True Blood), y su eterno amor Jane, recae en la australiana Margot Robbie (la esplendorosa Naomi Lapaglia de The Wolf of Wall Street).

