Durante mucho tiempo, las letras le dieron la espalda al balón. Fueron muy pocos los escritores que se dedicaron a plasmar el fenómeno que representa el fútbol. Pese a que autores como Vladimir Nabokov y Albert Camus jugaron el puesto de guardameta en sus respectivas juventudes, su pasión por el juego no se vio reflejada en sus libros.
Y en el caso de otras grandes figuras de la literatura, la actitud ante el balompié fue directamente de rechazo. El argentino Jorge Luis Borges fue tajante y provocador al señalar que “el fútbol es popular porque la estupidez es popular”.
Por su parte, el colombiano Álvaro Mutis, quien consideraba al deporte en general como una de las miserias humanas, escribió en 2002: “Lloremos por nuestros hijos, nacidos bajo la sombra de los estadios, burdeles de gloria”.
A pesar de que Gabriel García Márquez realizó crónicas deportivas, no tenía problema con reconocer su disgusto con el fútbol. Tanto, que cuenta una anécdota que en una ocasión le regaló un libro a Jorge Valdano con la dedicatoria “Gracias por el gol que le marcaste a Colombia en las eliminatorias”, en referencia al triunfo argentino que dejó fuera a su país del Mundial de 1986.
No obstante, también hubo escritores como los fallecidos Mario Benedetti, Roberto Fontanarrosa, Pier Paolo Pasolini y Osvaldo Soriano que no solo dominaron el juego de las palabras, sino que hicieron de las gambetas un asunto literario.
Mario Benedetti también dedicó a Diego Armando Maradona el poema Hoy tu tiempo es real, mientras que el escritor y humorista gráfico Roberto Fontanarrosa, hincha del argentino Rosario Central, ha contado en varias ocasiones que él no creció queriendo ser como Julio Cortázar, sino como el futbolista Ermindo Onega.
Fontanarrosa es autor del cuento Memorias de un wing derecho, que Juan José Campanella llevó a la gran pantalla como Metegol .
Y en esta creciente lista de escritores seducidos por el fútbol, se sitúan también el narrador y poeta José Cantero Verni, Alejandro Dolina, Juan Villoro, Eduardo Sacheri, Javier Marías, David Trueba, Eduardo Galeano y Santiago Roncagliolo.
Por su parte, Eduardo Galeano, autor de El fútbol a sol y sombra, tiene la teoría de que todos los uruguayos nacen gritando gol y por eso hay tanto ruido en las maternidades.

