En Silicon Valley se desarrolla una reñida carrera por el desarrollo de software que facilite incorporar tecnología inteligente artificial a prácticamente todo, y Google ha pasado a la delantera.
Los especialistas en informática de Google, entre ellos Jeff Dean y Greg Corrado, crearon software llamado TensorFlow, que simplifica la programación de sistemas clave que sostienen la inteligencia artificial.
Eso ayuda a Google a hacer que sus productos sean más inteligentes y tengan mayor capacidad de reacción. Es importante también para otras compañías, ya que el software hace mucho más fácil crear programas de computación que aprendan de manera automática.
Más aún, Google lo regala. Para algunos competidores, sin embargo, adoptar el estándar de Google tiene una gran desventaja. Utilizar TensorFlow le permitirá a Google reclutar más especialistas en inteligencia artificial mediante el recurso de capacitarlos con la misma herramienta que usa en el plano interno, con lo cual puede observar su trabajo y contratar a los mejores.
También podría permitirle ejercer una fuerte influencia en el creciente ecosistema de IA. Si el gigante de internet domina ese campo, podría obtener ventaja en el negocio de la computación de nube de rápido crecimiento, lo que convertiría la popularidad de su software en ingresos reales.
“Es el próximo gran campo, y muchos temen que Google vaya a apropiárselo”, dijo Ed Lazowska, un profesor de informática de la Universidad de Washington que se ha desempeñado en la junta técnica asesora del laboratorio de investigaciones de Microsoft Corp.
“Hay un efecto de red, y la verdad es que es un sistema excelente”. En un primer momento, Google usó TensorFlow en el ámbito interno para productos como sus aplicaciones Inbox y Photos. La compañía lo distribuyó de forma gratuita en noviembre.

