Camas, mesas, sillas, escritorios, sofás, inodoros de madera y todo tipo de muebles se extienden al aire libre en los arcenes de una carretera de dos kilómetros de Nairobi, convertida en el gran productor de mobiliario de la ciudad y conocida como el “Ikea keniano”.
La carretera de Ngong acoge a más de un centenar de talleres de muebles que exponen su producción a escasos metros del asfalto ante el trasiego estrepitoso de personas y coches.
Cortar la madera, armar el mueble, lijar y pintar, todo es un expositor de cara al comprador, que incluso puede encargar el producto a su gusto. Los altos precios de las tiendas corrientes han convertido este espacio en un competidor con entidad propia.
“Nuestros muebles no son solo una competencia para Nairobi, sino para todo el centro y este de África”, asegura James Waiganjo, propietario de uno de los talleres.
La más utilizada es la “mahogany” (caoba), de tipo duro y procedente del Congo, aunque también emplean mucho el ciprés y el eucalipto de Kenia.
Al igual que alguien que lleva la foto de un famoso a la peluquería en busca de un look similar, los clientes de Ngong llevan fotos y diseños propios con la esperanza de obtener un producto satisfactorio, sabiendo que pocas veces lo tendrán del todo.
