El Solar Impulse 2 completó la vuelta al mundo volando día y noche sin provocar “ruido ni contaminación”, ni utilizar otro combustible que no fuera la energía del Sol.
La histórica vuelta al mundo es una hazaña que abre nuevas perspectivas tecnológicas.
“Es algo tan apasionante volar a bordo de un avión que no hace ruido y no provoca contaminación”, declaró a la llegada a los periodistas, entre los cuales uno era de la AFP, el explorador y médico suizo Bertrand Piccard, de 58 años.
“Se cree que se trata de ciencia ficción, pero es la realidad de hoy”, añadió Picard, hijo y nieto de una familia de científicos y aventureros, quien pilotó el último tramo de la nave.
“Quisiera que recuerden algo: más que un logro de la aviación, Solar Impulse 2 es un logro en la historia de la energía. Hay soluciones. Hay tecnologías. No aceptemos que el mundo sea contaminado solo porque la gente tiene miedo de pensar de otra forma”, destacó Piccard.
En un mensaje colocado en Twitter horas antes Piccard había escrito: “Yo lancé el proyecto Solarimpulse en 2003 para transmitir el mensaje de que las tecnologías limpias pueden lograr lo imposible”.
“El futuro es limpio. El futuro es de ustedes. El futuro es ahora. Vayamos más allá”, dijo al desembarcar del avión Piccard, cuyo abuelo fue el primer hombre en llegar a la estratósfera y su padre el primero en alcanzar el punto más profundo de los océanos.
Al pie del avión aguardaba a Piccard su compañero en esta histórica aventura, el piloto suizo André Borschberg , de 63 años.
La aeronave aterrizó en Abu Dhabi a las 04h05 GMT y completó la última etapa de su histórico periplo alrededor del mundo utilizando al Sol como única fuente de energía.
Solar Impulse 2 vuela gracias a unas baterías que almacenan la energía solar captada por unas 17 mil células fotovoltaicas en sus alas y en el dorso de su fuselaje.El avión vuela en general a algo menos de 50 km/h, aunque puede duplicar su velocidad cuando está expuesto al Sol plenamente.

