Tres factores principales podrían estar frenando la generación de patentes en Latinoamérica respecto a los países industrializados: el desconocimiento del marco internacional de propiedad industrial y cómo se usa; una falla estructural en términos de cómo transferir o comercializar los conceptos tecnológicos que salen de las universidades; y que el desarrollo tecnológico se considera más una actividad científica, cuando en el mundo es más ingenieril, señala Álvaro Atilano, ejecutivo principal del Banco de Desarrollo de América Latina (CAF) y coordinador de la iniciativa regional de patentes de esa institución.
En Latinoamérica, la innovación tecnológica está muy dirigida hacia el sector universitario, cuando en otros países es más privada, explica Atilano. En el sector universitario latinoamericano, particularmente el público, hay dificultades en el acceso a fondos y para transferir las inversiones que el sector privado aporta.
Por otro lado, señala el ejecutivo, hay que empezar a separar la innovación tecnológica de la innovación científica, ingenieril y de software, porque son muy diferentes en lo que respecta a la formación de quienes la realizan y los equipos que se necesitan.
La innovación científica, por ejemplo, requiere investigadores o innovadores con maestrías o doctorado y laboratorios, es decir, conlleva un alto costo de inversión para lograr llegar a algo. La innovación ingenieril necesita más técnicos o ingenieros con licenciatura, y para software, más técnicos de software, pero no se requiere un doctorado, explica el ejecutivo. “Son procesos de inversión muy diferentes y en Latinoamérica nos hemos concentrado más en la innovación científica. Estas variables hacen que tengamos poca productividad, pero eso está variando”.
PANAMÁ, EJE DE INNOVACIÓN
La semana pasada, Panamá fue sede del V taller de capacitación sobre desarrollo de patentes tecnológicas, realizado en conjunto entre el CAF, la Universidad Tecnológica de Panamá y la Secretaría Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación (Senacyt), al que asistieron 104 personas. Al final se generaron 131 conceptos patentables.
A los participantes se les enseñó un método para conceptualizar soluciones a problemas y cómo hacer planteamientos tecnológicos patentables para resolverlos, de una manera rápida y segura. La Senacyt financiará con unos 800 mil dólares los trámites de estas patentes.
La patente es un instrumento comercial, y a juicio del ejecutivo del CAF, Latinoamérica debe enfocar sus esfuerzos en buscar soluciones a problemas que se dan en la región, pero que también tengan relevancia mundial, como la contaminación atmosférica y de los ríos, el ruido, la movilización, etc., es decir, que las soluciones tengan un mercado.
Además, cuando se trata de patentar innovaciones tecnológicas, se debe considerar la modificación de estructuras legales.
En el caso de las universidades públicas, el ejecutivo considera que, para poder ser exitosas en la transferencia de sus tecnologías, deben hacer modificaciones que apunten a optimizar las inversiones, ya sea a través de la descentralización o con la creación de empresas universitarias, de las cuales la universidad sea la propietaria, pero que estas empresas operen como una entidad privada.
Por otro lado, se debería permitir que cuando la inversión para desarrollar una tecnología a través de la universidad sea pagada por el sector privado, que la titularidad sea privada. Y si la inversión para crear dicha tecnología es pública, que en un momento dado se pueda transferir al sector privado, siempre y cuando haya reglas claras y el sector privado pague una cantidad lógica, sostiene.
“Si se están desarrollando tecnologías para mejorar la calidad de vida de la sociedad y las tecnologías no llegan a transferirse y comercializarse, entonces nadie se beneficia”.
Atilano concluye que la sociedad debe interiorizar que el desarrollo tecnológico de patentes mejora la calidad de vida en un país, si se hace bien. “Panamá puede ponerse la meta de ser la primera generadora de patentes per cápita del mundo, lo cual le daría una marca como país y tiene efectos como la mejor autoestima de su población y la capacidad de diversificar la economía”.

