Hay un pequeño secreto en torno a la inteligencia artificial: depende de personas reales. Desde maquilladoras en Venezuela hasta mujeres en regiones conservadoras de la India, gente de todo el mundo lleva a cabo el equivalente digital de un trabajo de bordado: haciendo círculos alrededor de autos en fotos de la calle, etiquetando imágenes y transcribiendo tramos de discursos que las computadoras no terminan de entender.
Esa información alimenta directamente algoritmos que ayudan a los autos autónomos en el tráfico y permiten que Alexa se dé cuenta sola de que quieres encender las luces.
Muchas de estas tecnologías no funcionan sin cantidades cuantiosas de información catalogada por los humanos. Se paga muy poco por estas tareas repetitivas. Pero es un trabajo que puede ofrecer salarios decentes en algunos rincones del mundo. Y que apuntala una tecnología que puede cambiar la humanidad para siempre.
La inteligencia artificial nos llevará de un lado a otro, ejecutará instrucciones orales sin demoras y, probablemente, algún día llegue a pensar por sí misma.
Durante más de una década, Google usó gente para calificar los resultados de sus búsquedas. Más recientemente, se invirtieron decenas de millones de dólares en startups como Mighty AI y CrowdFlower, que están desarrollando un software que facilita el trabajo de catalogar las fotos y otra información, incluso, en teléfonos de usos múltiples.
El empresario S. Soma Somasegar está convencido de que puede ganar miles de millones de dólares atendiendo las necesidades de los algoritmos. Su firma Madrona Venture Group invirtió mucho dinero en Mighty Al. Los humanos “van a estar al tanto de lo que sucede por mucho, mucho tiempo”, señaló. La precisión de las etiquetas puede representar la diferencia entre un vehículo autónomo que distingue entre el cielo y el costado de un camión, una distinción que no advirtió un modelo S de Tesla y que generó la primera víctima fatal de que se tenga noticias de un accidente con un automóvil autónomo en 2016.
“No estamos creando un sistema para juegos, estamos creando un sistema que pueda salvar vidas”, expresó el CEO de Mighty Al, Daryn Nakhuda.




