La Justicia española confirmó la condena a dos años de cárcel para la cantante Isabel Pantoja por blanqueo de capitales, al haber ayudado al exalcalde de Marbella Julián Muñoz a ocultar dinero negro cuando era su pareja.
La confirmación de los dos años de prisión por parte del Tribunal Supremo significa que previsiblemente no entrará en la cárcel, ya que carece de antecedentes penales.
Según la legislación española, una pena de hasta dos años no implica ir a la cárcel si el condenado carece de antecedentes penales y no vuelve a cometer delito alguno.
La fiscalía del Supremo español había pedido una pena de tres años y tres meses para Pantoja, lo que sí hubiera supuesto su ingreso en prisión, mientras que la artista había solicitado la absolución.
El alto tribunal considera que el blanqueo de capitales que cometió la artista fue un solo delito y no uno continuado, como había considerado en su recurso el fiscal.
Pantoja, de 57 años, fue juzgada junto a Muñoz, la exmujer de este, Maite Zaldívar -condenados también ambos a penas de prisión y multas-, y a otros cuatro acusados, en un juicio que despertó gran expectación mediática.
La tonadillera y Muñoz iniciaron su relación sentimental en 2003, un romance que oficialmente llegó hasta 2009, cuando confirmaron la ruptura después de que el ya exalcalde hubiera pasado una temporada en la cárcel.
Muñoz fue detenido en julio de 2006, tras una moción de censura que lo había sacado de la alcaldía de Marbella.
Estaba en el centro de la “Operación Malaya”, que destapó en la localidad de veraneo de ricos y famosos la mayor red de corrupción urbanística e institucional en la historia de España y de la que se deriva la causa por la que él y Pantoja han sido juzgados ahora.
La Audiencia Provincial de Málaga consideró probado que durante esa relación “ejecutaron un plan preconcebido para aflorar dinero y ganancias” que el exalcalde de Marbella obtuvo en sus actividades delictivas.
Ese plan pasaba por confundir y mezclar el dinero negro de él con el que ella obtenía de su trabajo como cantante y de las empresas que tenía.
Ninguno ha dado “una sola explicación coherente -menos aun creíble- sobre tales hechos y datos”, señaló el tribunal.

