Kobe, una de las urbes niponas más cosmopolitas, está decidida a convertirse en epicentro de la investigación biomédica de Asia y en emplazamiento puntero en medicina regenerativa.
El Conglomerado de Innovación Biomédica de Kobe (KBIC, por sus siglas en inglés), que en algo más de una década ha aglutinado a unas 300 entidades, entre centros de investigación, hospitales especializados o compañías del sector médico de media docena de países, pretende ser el gran catalizador de este proyecto.
El KBIC es un peldaño más en la cadena de transformaciones que esta urbe ha vivido desde que en 1868 abrió su puerto al comercio extranjero, dejando atrás el aislamiento al que Japón había estado sometido durante más de 200 años.
La ciudad vivió un acontecimiento determinante el 17 de enero de 1995, un devastador seísmo que acabó con 6 mil vidas. El terremoto de 6.9 grados Richter dañó gran parte de las infraestructuras básicas, incluidos los muelles del puerto, del cual dependían en casi un 50% los ingresos de la urbe.
A partir de la necesidad de diversificar su actividad económica, se concibió en 1998 la raíz del KBIC, un proyecto para desarrollar el sector médico que además de agrupar I+D y centros hospitalarios funcionara también como centro de negocios.
Dos décadas después, KBIC aglutina un catálogo de tecnología médica puntera difícil de encontrar.
El KBIC es escenario de procedimientos quirúrgicos pioneros que se realizan en el Centro de Biología del Desarrollo que el Instituto Riken tiene en Kobe.

