Cuatro cineastas latinoamericanos junto con reconocidos directores de la talla de Terrence Malick, Win Wenders, Emir Kusturica y François Ozon compiten en Venecia por el León de Oro.
La 73ª edición del prestigioso festival veneciano, que concluirá el 10 de septiembre, es considerada una de las más interesantes y deslumbrantes de los últimos años.
En la sección oficial, que contará con un abanico de 20 cineastas, entre ellos una decena ya consagrados, han sido invitados nada menos que cuatro directores latinoamericanos: los argentinos Mariano Cohn y Gastón Duprat con la comedia El ciudadano ilustre; los chilenos Pablo Larraín y Christopher Murray con Cristo ciego, y el mexicano Amat Escalante con La región salvaje. Algo inédito en Venecia hasta hace pocos años, ya que el festival puntaba la mirada más hacia Asia y Extremo Oriente.
El año pasado el León de Oro fue para Desde Allá, del venezolano Lorenzo Vigas. Con el reto de conquistar el segundo León de Oro de la historia para América Latina, el chileno Pablo Larraín presenta en Venecia el drama Jackie, un recorrido por los cuatro dramáticos días vividos por Jacqueline Kennedy tras el asesinato de su marido John F. Kennedy, entonces presidente de Estados Unidos.
El cine latinoamericano, apreciado por el director de la Mostra, Alberto Barbera, gracias a sus estilos e historias diferentes, se mide este año con un cineasta tan brillante como el serbio Emir Kusturica, quien regresa con On the Milky Road, así como con una gama de cintas que representan al gran cine que se hace en el mundo, tanto en Estados Unidos como en Europa.

