Trece años después de conquistar al público con el fascinante mundo submarino de Buscando a Nemo, Pixar quiere repetir el éxito dándole todo el protagonismo a la simpática Dory en una arriesgada apuesta por una secuela tardía.
Cuando el estudio de animación, miembro de la familia Disney, estrene su nueva película el 16 de junio en Latinoamérica y un día después en Estados Unidos, habrán pasado 13 años desde que el público se enamoró de Marlin, un pez payaso muy concienzudo que busca a su hijo Nemo.
La cinta ganó el Óscar a mejor cinta animada y rozó los mil millones de dólares de recaudación, pero triunfó además por el cariño inesperado que recibió Dory, un pez cirujano azul y negro que sufre de pérdida de la memoria inmediata.
El furor que causó ha dado pie a Buscando a Dory, donde emprende un viaje para reencontrarse con su familia.
La decisión de Pixar es una gran apuesta porque el vínculo entre el público y los personajes de la primera parte puede haberse desdibujado y el impacto de las nuevas aventuras sea menos del esperado. La meca del cine está plagada de ejemplos buenos y malos.
El director de la cinta, Andrew Stanton aseguró no haber recibido ningún tipo de presión para hacer antes esta continuación.
Uno de los mayores desafíos a los que se enfrentaron fue integrar las nuevas tecnologías a un mundo submarino que ya existía.
Pero una de las cosas que no ha cambiado es la voz de Dory, prestada por Ellen DeGeneres.

