Edgar Serralde vive en una zona de ciudad de México conocida por el agua: Xochimilco, donde los pintorescos canales riegan cultivos en islas artificiales y sirven de vías de transporte desde los días de los aztecas.
Pero como aproximadamente un millón de los vecinos de la ciudad, Serralde no está conectado al sistema de agua de la ciudad. La mayoría depende de camiones cisterna que recorren los barrios más humildes de la urbe, pero él probó a recoger agua y almacenarla en barriles oxidados. “Cuando no hay agua, me siento inservible porque siento por un momento que no puedo sacarnos adelante”, dijo Serralde, que cultiva lechugas y vive con su esposa y sus dos hijos. Todo eso cambió cuando instaló un sistema más avanzado de recogida de agua de lluvia que puede almacenar seis veces más agua que en sus barriles. Estos sistemas, señala, podrían ser una solución que cambiaría vidas en una megalópolis donde llueve mucho pero que sufre desabastecimiento de agua.
Serralde comenzó a recoger agua cuando construyó su casa de una habitación con un tejado inclinado, confiando en poder aprovechar las 47 pulgadas anuales de agua que caen de media sobre Xochimilco, un barrio con canales similar a Venecia al que acuden los turistas para subir a botes de remo llamados trajineras. Después, con la ayuda de una oenegé mexicana, Isla Urbana, Serralde pudo aprovechar la construcción de su tejado para recoger y almacenar mucha más agua de la que había imaginado nunca. Su nuevo sistema recoge, filtra y almacena agua en una cisterna de 5 mil litros. Isla Urbana dice que el colector de lluvia puede instalarse en parte o todo el tejado. El agua atraviesa dos filtros, se eliminan los sedimentos y sale apta para beber. Serralde pagó menos del 20% del coste total del sistema y la organización pagó la mayoría a través de fondos del Gobierno y donaciones privadas.

