Tras el fin de la misión Rosetta en el cometa Churi, los fanes de la conquista del espacio podrán seguir los pasos de una exploración a la Luna, a un asteroide o al planeta rojo, tres objetivos de los próximos grandes proyectos espaciales.
La idea provino del alemán Jan Woerner. Poco después de su nombramiento al frente de la Agencia Espacial Europea (ESA) en julio de 2015, propuso un proyecto de “Aldea lunar” para suceder a la Estación Espacial Internacional.
De momento, en estado de mero proyecto, la “aldea” podría ser construida por robots y permitir el regreso del hombre a la Luna. La base podría servir para preparar expediciones hacia destinos aún más lejanos, como por ejemplo Marte.
El 9 de septiembre, la sonda espacial norteamericana Osiris-REX partió a bordo del cohete Atlas V. Su objetivo: alcanzar el asteroide Bennu en 2018 y tomar muestras.
Residuos de la formación del Sistema Solar, los asteroides contienen materiales primitivos que podrían ayudarnos a explicar los orígenes y su formación.
Un poco más tarde, hacia 2022, la NASA prevé reorientar hacia la Luna otro pedazo de asteroide. Todavía no ha decidido si será una parte de Itokawa, de Bennu o de 2008 EV5.
Desde hace años, la NASA busca un método para modificar la trayectoria de un asteroide que pueda resultar peligroso para la Tierra.
En tanto, desde los años 1960, numerosos programas de exploración fueron lanzados hacia el planeta rojo. El próximo robot que trabajará en Marte, del programa ruso-europeo Exomars, está previsto para 2020.
La NASA prevé una misión habitada en Marte en los años 2030. Ya está desarrollando misiones de aislamiento en la Tierra. La última prueba hasta la fecha mantuvo a seis voluntarios bajo una cúpula durante un año en Hawái. Por su parte, la empresa holandesa Mars One planea enviar voluntarios para colonizar el planeta a partir de 2026.

