Seducir a los hiperconectados millennials es el desafío que enfrentan las marcas de lujo actualmente en un mercado desacelerado, pero este público escéptico los obliga a repensar sus estrategias.
Los millennials nacieron entre principios de 1980 y de 2000. Goldman Sachs los estima en 92 millones, solo en Estados Unidos, superando a la generación del baby boom. Crecieron de la mano de internet, vieron nacer a los teléfonos inteligentes y también a la economía colaborativa. Muchos estudios afirman que esto crea, al menos en una parte de ellos, expectativas diferentes a las de sus padres, que a su edad tenían mayores ingresos y menos deudas.
“La duda es si van a tener el mismo poder adquisitivo que las generaciones anteriores en cuanto al consumo de productos y artículos de lujo”, expresó Nick Pope, analista en la consultora Deloitte, en una conferencia sobre la industria de lujo del diario británico The Financial Times en San Francisco.
Un estudio de Deloitte ve en los millennials una oportunidad para las marcas de lujo, pero advierte de que ello requiere “una alta inversión”. Estos clientes son menos fieles que las generaciones anteriores y “su compromiso con las tecnologías digitales los expone a más fuentes de información y a mayores influencias”.
El sector de lujo no puede ignorar esta generación que entró en la era de un crecimiento económico más lento. La joyería estadounidense Tiffany & Co. prevé un panorama desalentador y la casa de moda Burberry se embarcó en un plan de ahorro. “El mercado de personas que gastaba de forma sistemática... ya no existe”, indicó Sarah Quinlan, de MasterCard Advisors.

